PROJECT N es el nuevo juego de la serie Senran Kagura sobre el que planea la sombra de la «modernización»
La saga Senran Kagura no está muerta ni de broma: PROJECT N ha sido presentado como el nuevo juego móvil de la franquicia para 2026, con cinco nuevas shinobi, historia situada tres años después de New Link y diseño de personajes a cargo de Nan Yaegashi. Además, el proyecto no se queda solo en el relevo generacional: Gekkou y Senkou también vuelven a escena, mientras los desarrolladores dejan caer que quieren llevar la serie a “formas” nuevas, incluyendo una posible vuelta a consola “acorde con la era actual”.
El primer problema es el clásico lenguaje corporativo que huele a tijera antes incluso de ver un tráiler. Cuando un equipo habla de “cumplir con los estándares modernos” y de adaptar la franquicia a “la era actual”, la comunidad ya sabe lo que significa: que el fanservice tendrá que pasar por el fiscal de costumbres antes de salir al escenario. Y eso en Senran Kagura no es un detalle menor, porque la saga siempre ha vivido de su identidad más descarada.

Los aficionados han dejado clara rápidamente su opinión en Reddit:
¿Por qué los desarrolladores continúan con la idea absurda de que las cosas que eran/son populares deben cambiar para adaptarse a la «era actual» o al «público moderno»? Simplemente crea el mismo tipo de juego de acción divertido con tetas grandes y saltarinas que ya has creado y se venderá.
Nan Yaegashi explica que el diseño de los nuevos personajes fue un reto serio porque no quería solaparlos con los más de 60 personajes existentes, buscando además que mantuvieran esa esencia “Kagura-like” que los fans reconocen al instante. Por su parte, HPG insiste en que el proyecto también quiere expandir la franquicia más allá del móvil, con merchandising ya en marcha y la idea de volver a consola en el futuro si encuentran una forma que encaje con el momento actual. En otras palabras: sí, hay intención de crecer, pero también muchas ganas de caminar de puntillas para no molestar a los sectores más puritanos.
Lo más interesante es que los propios responsables reconocen que la saga no debería reducirse a lo que se pueda restringir. Dicen que lo importante es seguir explorando qué significa realmente la “Kagura-ness”, o sea, esa mezcla de personalidad, estilo, humor, sensualidad y desparpajo que hizo que la franquicia destacara frente a otras propuestas más timoratas. Y ahí está la clave: si PROJECT N quiere funcionar, no le basta con ser “el regreso de una IP querida”; tiene que tener alma de Senran Kagura, no un maquillaje de producto aséptico para que nadie se escandalice.

La buena noticia es que Senran Kagura sigue viva y con ganas de seguir creciendo. La mala es que, cuando una saga que siempre ha presumido de fanservice empieza a hablar demasiado de “compliance” y “current era”, el miedo es evidente: ¿estamos ante un regreso con toda la personalidad de la franquicia o ante otro caso de censura vendida como evolución?
¿PROJECT N va a rescatar el espíritu salvaje de Senran Kagura o acabará domesticado por la “modernización” de siempre?